“Los institutos tecnológicos son los interlocutores naturales de las empresas en materia de innovación”

Entrevistamos a la secretaria general de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI), Olivia Estrella, que nos cuenta las principales funciones de la AVI y las estrategias más importantes que están desarrollando como agente del Sistema Valenciano de la Innovación.

En primer lugar, nos gustaría que nos contase con qué espíritu nace la AVI.
Todas las personas que formamos parte de la Agència Valenciana de la Innovació trabajamos día a día con un claro objetivo: contribuir a la mejora el modelo productivo de la Comunitat Valenciana mediante una inyección mucho más intensa de conocimiento, sobre todo del científico, que hasta la fecha carecía de los suficientes incentivos para transferir los resultados de sus investigaciones a las empresas. En la práctica, propiciamos que los organismos y entidades que trabajan en el marco de la I+D+i cooperen en proyectos conjuntos, pero, además, colaboramos estrechamente con ellos para diseñar la estrategia de innovación para la Comunitat. De hecho, los agentes del Sistema Valenciano de Innovación intervienen en nuestra toma de decisiones a través de los órganos de gobierno y participación de la Agència.

De los distintos modelos de apoyo a la innovación empresarial existentes en el mundo, ¿cuál sería su referente?, ¿existe alguna institución similar a la AVI en la que se hayan inspirado?
Son muchos los organismos con competencias en el ámbito de la innovación, dentro y fuera de nuestras fronteras, que están realizando un excelente trabajo y en los que nos hemos inspirado: CDTI, Scottish Enterprise, Innovate UK, Vinnova, Commission for Technology and Innovation… De todos ellos, hemos y estamos aprendiendo mucho. No obstante, la AVI cuenta con unas señas de identidad tan marcadas que, al menos en nuestro país, ninguna institución posee características similares. Por ejemplo, somos la única agencia de innovación, en dependencia directa de Presidencia, que reúne a científicos de alto nivel, institutos tecnológicos y empresarios reconocidos por su apuesta por la I+D+i para que, juntos, identifiquen las innovaciones prioritarias para el tejido productivo de la Comunitat. En definitiva, acumulamos materia gris al servicio de todas nuestras empresas. La AVI cubre un espacio, el de la cooperación y la interconexión entre agentes, que se encontraba hasta ahora vacío y, además, por ley, asegura esta labor más allá de los ciclos políticos.

Con respecto a su trayectoria profesional, ¿qué le motivó a formar parte de esta iniciativa?
Tras casi quince años trabajando en el Instituto Tecnológico del Calzado (INESCOP) era el momento idóneo para afrontar este apasionante reto. He vivido de primera mano las múltiples dificultades de que proyectos, realmente excelentes y útiles, den el salto definitivo de los departamentos de I+D al mercado. Es una ocasión única para luchar en lo que creo, bajo la batuta del profesor Andrés García Reche y junto a un equipo directivo, Roberto Arnau y Joaquín Martínez, muy experimentado y motivado. No menos importante, el excelente equipo humano que hemos configurado en estos últimos meses y que, en tiempo récord, está dando lo mejor de sí. Tendremos un largo camino por delante que se hará realidad gracias al apoyo que, desde nuestros primeros pasos, hemos tenido de los mejores científicos de nuestra Comunitat, de los Institutos Tecnológicos y de un tejido empresarial con ambición de incorporar el conocimiento clave para ganar en competitividad.

Durante los últimos meses han estado configurando el equipo de trabajo. Hablamos de 40 personas entre Valencia y Alicante ¿cómo se estructura la Agencia y qué se ha priorizado a la hora de buscar el personal?
Como no podía ser de otro modo en una institución pública, la selección del personal se ha sustentado en los principios de mérito y capacidad. La Agència Valenciana de la Innovació cuenta con personal funcionario y laboral. Para confeccionar el equipo se convocó un concurso donde se valoraron aspectos como la formación y la experiencia laboral de los candidatos, que defendieron ante el tribunal con un proyecto ajustado al perfil solicitado. Queríamos a los profesionales más capacitados y estamos muy satisfechos con el equipo que hemos formado. A día de hoy contamos con trabajadores con una dilatada trayectoria en la gestión de convocatorias de ayuda y especialistas en materias estratégicas para la Agència, como la agroalimentación, la sostenibilidad, la digitalización o la salud, entre otras. Algunos de estos profesionales, por cierto, proceden de los institutos asociados a Redit, lo que pone en valor la extraordinaria labor que realizan. El personal funcionario se ha incorporado desde otras consellerias y acredita una excelente capacitación profesional, así como una extensa experiencia en la Administración.

La AVI cuenta con 5 Comités Estratégicos Especializados en parcelas importantes de nuestra economía como son la salud, la automoción, la agroalimentación, las tecnologías habilitadoras para la nueva economía y la economía circular. Explíquenos brevemente el trabajo que se lleva a cabo en estas comisiones y qué se espera de ellas.
En la Agència hemos depositado muchas expectativas en estos grupos de trabajo, que, en la práctica, guiarán la actividad de la AVI a medio plazo. Los comités especializados están integrados por personal científico, institutos tecnológicos y representantes del empresariado y tienen la misión de identificar aquellas oportunidades de innovación que ofrezcan respuesta a los grandes retos a los que se enfrenta el tejido productivo de la Comunitat Valenciana sobre la base de nuestras capacidades científicas, tecnológicas y empresariales. En el marco de sus respectivos ámbitos de actuación, los comités propondrán un conjunto de soluciones tecnológicas inéditas para nuestras empresas. Sin embargo, su labor va mucho allá. Estos grandes expertos determinarán qué agentes del Sistema Valenciano de Innovación están capacitados para el desarrollo de dichas innovaciones, definirán las acciones necesarias para su implementación en el seno de las empresas y propondrán las herramientas e incentivos para maximizar su impacto. El trabajo de estos equipos multidisciplinares se encuentra ya muy avanzado y en las próximas semanas se remitirán los informes de conclusiones.

¿Qué papel están llamados a desempeñar los Institutos Tecnológicos en la AVI?
Los institutos tecnológicos son una pieza clave en el Sistema Valenciano de Innovación. Representan la principal herramienta de apoyo a la I+D+i de las pymes, y como tal, tienen un lugar destacado en la estrategia de la Agència Valenciana de la Innovació. La colaboración entre los centros tecnológicos y las unidades de investigación de universidades y otras entidades públicas y privadas, que la AVI apoya en sus distintos programas de ayuda, contribuirá a multiplicar aún más su impacto sobre el tejido productivo de la Comunitat. Los institutos son los interlocutores naturales de las empresas en materia de innovación y, con el respaldo de la AVI, verán reforzado su papel. Por otra parte, la relación, tanto con Redit como con los distintos institutos tecnólogicos, ha sido desde la concepción de la AVI hasta la actualidad muy fluida y esto se traduce en una colaboración muy activa en los órganos de participación de la Agència.

Recientemente han lanzado una convocatoria pública de ayudas en concurrencia competitiva que ha recibido casi 200 solicitudes. ¿Cómo valoraría la respuesta de los agentes y las empresas? ¿Nos puede adelantar que tipología de proyectos o líneas tecnológicas han sido los de mayor interés para el Sistema Valenciano de Innovación?
En los últimos meses, el equipo de la AVI ha trabajado contrarreloj para lanzar la primera convocatoria de ayudas. Sin apenas tiempo para su difusión, hemos logrado un número solicitudes nada despreciable, por lo que estamos satisfechos con la respuesta recibida, sin caer en la autocomplacencia. En cualquier caso, la distribución por programas es bastante equilibrada. El de apoyo a la consolidación de la cadena de valor empresarial concentra el 25% de las solicitudes, seguido por las líneas de ayuda a la valorización, transferencia y explotación de los resultados de investigación hacia las empresas, que han registrado un 22,7%, y “promoción del talento”, con 21,1%. De todos modos, éste es sólo un punto de partida. En la próxima convocatoria, que se abrirá previsiblemente a finales de 2018, estamos convencidos de que se superarán estas cifras. Es nuestro objetivo.

Además, han destinado 4,5 millones de euros para financiar trece convenios con agentes estratégicos del Sistema Valenciano de Innovación. ¿Qué objetivos persiguen y en qué se diferencia de la convocatoria general de ayudas?
Las trece líneas nominativas que se incluyeron en los presupuestos correspondientes a 2018 pretenden ser demostradores del potencial de la Agència Valenciana de la Innovació en su primer año de actividad. Se trata de proyectos que, por su relevancia, elevado impacto y singularidad han de contar con el respaldo de la AVI. Con esta fórmula se va a apoyar la creación de nuevas unidades de científicos en ocho centros distinguidos por su excelencia investigadora con el fin último de impulsar el desarrollo de innovaciones dirigidas a las empresas, sin detraer recursos de sus líneas de I+D. O, por ejemplo, se apoyará el diseño de nuevo equipamiento quirúrgico adaptado a la cirugía robótica. Con los institutos tecnológicos también estamos ultimando dos iniciativas. Por una parte, vamos a respaldar la configuración de una alianza para el desarrollo y difusión de las tecnologías habilitadoras para la nueva economía, un campo que comprende, entre otros ámbitos de conocimiento, la robótica, la nanotecnología y la inteligencia artificial. Éste es un proyecto ambicioso que contempla la creación de espacios físicos y virtuales donde las empresas podrán probar a través de demostradores las ventajas de implantar dichas tecnologías. El otro convenio, que se rubricará con Redit, permitirá poner en marcha un plan de formación para situar en el nivel más avanzado las competencias y conocimientos de los profesionales de sus 11 centros en ámbitos que resulten de interés común a todos ellos. Con los fondos de la AVI se financiarán, además, diversos estudios sobre el impacto de los institutos y la innovación.

¿Cómo se medirá el impacto generado en la Comunidad Valenciana por dichas ayudas?, ¿se hará algún seguimiento de los proyectos una vez finalizados?
Para todo el equipo de la AVI es esencial realizar un control exhaustivo de los proyectos que reciben ayudas públicas, además, en todas las fases. No debemos limitarnos a comprobar que, efectivamente, se han ejecutado las acciones comprometidas, sino que también es necesario hacer un seguimiento a posteriori para medir su impacto. Sólo así sabremos si los estímulos de la Agència logran su objetivo o si es necesario introducir cambios en nuestro afán de mejora continua. Estamos trabajando en la definición de un protocolo que nos permita calcular los efectos de nuestras acciones de forma fiable y eficaz. Por supuesto, en esta iniciativa vamos a contar con los institutos tecnológicos, que tienen una amplia experiencia en este ámbito, así como con las universidades, para que nos ayuden a seleccionar los indicadores más adecuados.

¿Qué novedades veremos en la AVI durante el próximo 2019?
La principal novedad para 2019 quizás sea que la Agència habrá engrasado su funcionamiento. Y esto se traduce, por ejemplo, en que podrá anticipar la apertura de su convocatoria de ayudas, lo que sin duda agradecerán los agentes que opten a cualquiera de sus programas. Otra buena noticia, a falta todavía de precisar en qué cuantía, es que la AVI dispondrá el próximo ejercicio de más fondos para fortalecer el Sistema Valenciano de Innovación, según recoge nuestra memoria económica. Además, prevemos que en el próximo año comiencen a desarrollarse las primeras innovaciones propuestas por los comités estratégicos especializados, que podrán optar a nuevas fórmulas de financiación de la Agència.

BAJO EL MICROSCOPIO
Un libro que le haya marcado
Un buen amigo, estudiante de ingeniería de telecomunicaciones, me recomendó, estudiando yo también, “El mundo digital” de Nicholas Negroponte. El autor, cofundador y ex director del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), predecía, ya entonces, a mitad de los noventa, cómo “ser digital” influía e influiría en nuestra vida y como la era digital era imparable por sus cuatro poderosas cualidades: “ser descentralizadora, globalizadora, armonizadora y permisiva”. El tiempo le ha ido dando la razón con una velocidad vertiginosa. Algo más de veinte años después, Negroponte habla de la “cultura digital” y apuesta por mejorar la conectividad de la infancia más desfavorecida a través de su proyecto “One laptop per child”. Sin duda, la brecha digital es un reto
¿Cuál es su comida favorita?
Soy muy golosa: ¡el postre! Es lo primero que leo en la carta de un restaurante y me aseguro que tener apetito para ese momento dulce. El chocolate puro no lo puedo rechazar, pero también me encantan las tartas de fruta, como, por ejemplo, el Strüdel o la Tatin y postres clásicos como un cremoso arroz con leche o una jugosa torrija. Para la merienda ya he disfrutado de una esponjosa toña. ¡Menos mal que tengo un metabolismo rápido y practico deporte!
¿Qué tipo de música prefiere?
Disfruto mucho con la música negra. En especial con el soul, funk, R&B e, incluso, el hip hop. Con su gran variedad de ritmos, resulta difícil no mover los pies. Las letras tampoco se quedan atrás: desde el desamor más profundo a la alegría más desbordante con voces únicas y potentes. ¿A quién no le gusta el clásico Marvin Gaye o el estilo rompedor de Amy Winehouse?
¿Cuál es la última película que ha visto?
“Las distancias” de la directora Elena Trapé. Es la historia de la visita inesperada de un grupo de amigos a uno de ellos que vive en Alemania por motivos de trabajo. A partir de este reencuentro previsiblemente feliz: la celebración del 35 cumpleaños, se desencadenan una serie de acontecimientos que muestran de forma nada arquetípica las contradicciones de esa generación y la difícil superación de la incomunicación, aún en un grupo con sólidos lazos emocionales.
¿En qué país se perdería?
No me iría muy lejos: a dos horas y media de avión desde Alicante, aterrizo en Holanda. Viví allí unos años y guardo grandes recuerdos y amigos. Es un país muy cívico, tolerante y multicultural. Además, desde los años noventa, Eindhoven, mi “segunda ciudad”, se ha convertido en un referente internacional en innovación. Gracias a la colaboración entre la administración, las empresas y las universidades, la ciudad ha sido capaz de atraer a multitud de empresas intensivas en conocimiento que hacen de este emplazamiento un lugar único. Y, si aún así, te quieres volver a escapar a unos 150 kilómetros tienes el aeropuerto de Schiphol, uno de los principales a nivel europeo.

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