La industria cerámica ya es más sostenible gracias a TECEM

La cuarta revolución industrial ha llegado para quedarse. La digitalización no sólo inunda nuestro ámbito personal, sino que lleva tiempo haciéndose un hueco en la industria manufacturera de casi cualquier sector, y ha abierto un camino imparable hacia la sostenibilidad bajo la máxima de «otro tipo de producción es posible». Conceptos como Inteligencia Artificial, Big Data o Internet de las Cosas se han integrado de forma natural en el lenguaje de empresarios, trabajadores y sociedad, en un momento de pleno auge en España de la llamada industria 4.0 , reducir costes y cuidar del medio ambiente son los dos principios inseparables del presente y futuro industrial.

En este nuevo escenario, el proyecto TECEM desarrollado por el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) y el Instituto Tecnológico de la Cerámica (ITC) recorre su tramo final con el objetivo principal cumplido. La mejora del rendimiento energético de los procesos productivos en las cerámicas integrando fuentes de energías renovables es ya un hecho.

Tras casi tres años en funcionamiento, TECEM ha conseguido implementar con éxito una nueva tecnología de análisis y optimización energética y medioambiental adaptada al proceso de fabricación de baldosas cerámicas. Para ello, el personal investigador del ITE sigue trabajando codo con codo con empresas del sector azulejero (en concreto, del vidrio y baldosas) con el objetivo de mejorar su producción de forma más sostenible y, además, incorporar una producción flexible y adaptada a las nuevas necesidades de la industria para ajustarse a los requerimientos nacionales e internacionales en materia de energía y emisiones. En palabras del equipo investigador que ha dirigido el proyecto, TECEM «ha conseguido desarrollar membranas para la captura de CO2 procedentes de los gases de chimenea y se ha podido aprovechar las energías residuales para generar electricidad, con lo que se han minimizado las pérdidas de energía y se ha optimizado el uso de recursos energéticos».

En este sentido, no podemos olvidar las exigencias medioambientales propias del sector encaminadas a conseguir de facto una sostenibilidad integral (ecología-economía-sociedad) y que pasan por limitar, cuando no eliminar, las emisiones nocivas de CO2 e integrar la energía como variable dentro de control de los procesos de producción, evolucionando hacia una sociedad baja en carbono, gracias al uso eficiente de los recursos y las energías limpias. Dado que el sector cerámico es muy intensivo en el consumo de energía térmica, el diseño, construcción, uso y desecho de cualquiera de sus productos ha de tener en cuenta el respeto al medio ambiente, el ahorro energético, la competitividad empresarial y la responsabilidad social. Cuatro patas que la nueva sociedad demanda y que conforman el kit de supervivencia de la empresa que viene.

Si bien TECEM supone un salto cualitativo de la industria cerámica, no es menos cierto que la sociedad en su conjunto es beneficiaria de la apuesta por el uso de energías renovables en una de las industrias clave del tejido empresarial de la Comunitat Valenciana, la cerámica, en cuyos procesos de producción se hace uso de casi el 30% del consumo de energía total del territorio.

La búsqueda de eficiencia energética en tales circunstancias no es ya sólo un objetivo deseable, sino una obligación en una época en la que mandan las políticas y estrategias de reducción de emisiones de CO2 que contribuyan a evitar el calentamiento global del planeta. Todo ello sin olvidar el importante papel que juega en la consecución de los tres retos principales del Nuevo Marco de la Unión Europea sobre Clima y Energía para 2030: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ampliar el uso de energías renovables y mejorar la eficiencia energética.

Con el cambio climático como telón de fondo, el sector cerámico encuentra en TECEM el punto de apoyo y motor de cambio que le permite la reducción del consumo térmico y eléctrico, la digitalización de sus procesos para convertirse en una verdadera fábrica inteligente y el abaratamiento de costes para la producción de baldosas cerámicas, que requieren de un elevado consumo de energía en todas sus etapas.
El proyecto TECEM está cofinanciado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial, IVACE, y los fondos FEDER, dentro del Programa Operativo de la Comunitat Valenciana 2014-2020.

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