El Instituto de Biomecánica (IBV) ha presentado los resultados correspondientes al ejercicio 2025, consolidando su posicionamiento como uno de los principales centros tecnológicos de España y Europa, y su papel como agente clave en la transferencia de conocimiento y tecnología al tejido empresarial e industrial y a la sociedad.
Con una plantilla de casi 170 profesionales con alta especialización, unos ingresos de 11,5 millones de euros y un retorno social de 15,06 euros por cada euro invertido, el centro de referencia en salud, bienestar y calidad de vida, refuerza su impacto económico y social, en un año marcado por la aceleración tecnológica y la incertidumbre geopolítica.
Con una intensa actividad en sectores como la salud, la seguridad y la defensa, la automoción, la movilidad y las smart cities, el deporte, la indumentaria y el calzado o la salud y el bienestar laboral, a lo largo del ejercicio el centro tecnológico colaboró con cerca de 1.000 empresas e instituciones a través de proyectos de I+D+i, servicios tecnológicos y la transferencia de tecnologías avanzadas. El 25 % de ellas se localiza en la Comunitat Valenciana, el 54 % en el resto de España y el 21 % restante en mercados internacionales; una distribución que refleja la capacidad del Instituto para generar impacto desde el territorio y proyectar la innovación valenciana a escala global.
Así, el IBV ha potenciado la transferencia tecnológica en España y América Latina de laboratorios de valoración funcional, cuyas aplicaciones alcanzan los más altos estándares de calidad, seguridad y trazabilidad conforme a la Medical Device Regulation (MDR), con la certificación del organismo notificado INTERTEK; también de soluciones para mejorar las condiciones de trabajo a través del análisis de riesgos ergonómicos para la prevención de trastornos musculoesqueléticos; y sin olvidar su tecnología de escaneado dinámico del cuerpo humano, MOVE 4D, referente de vanguardia a nivel mundial y ya implantada en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Bélgica, Japón y China, que está permitiendo el avance de líneas de investigación punteras en empresas, universidades y centros de investigación de prestigio como the Canadian Institute for Safety, Wellness, and Performance.
Por otra parte, el centro ha impulsado proyectos y servicios tecnológicos en ámbitos estratégicos como la seguridad y la defensa, incorporando los factores humanos como capacidad operativa y aplicando esta perspectiva en escenarios críticos, interacción humano-máquina y sistemas autónomos, rendimiento y resiliencia, simulación y entrenamiento, y salud, protección y recuperación; en ámbitos emergentes como la salud digital, cada vez más relevante para la personalización de tratamientos, la mejora de la planificación quirúrgica, la realización de diagnósticos precoces y la predicción de patologías, cambiando la medicina tradicional hacia un modelo basado en la medicina predictiva; también en ámbitos con clara relevancia social como la longevidad, la prevención de la fragilidad y el fomento de un envejecimiento activo y saludable; y en sectores tradicionales, como el calzado, la indumentaria y la salud y el bienestar laboral.
En palabras de Javier Sánchez, director gerente del IBV, “Continuamos avanzando con el propósito de generar conocimiento útil y una transferencia efectiva del mismo en forma de soluciones tangibles al tejido productivo y a la sociedad. Ha sido un año marcado por el incremento de nuestra actividad internacional, sobre todo en Norteamérica, Asia, Europa y Latinoamérica y la ampliación de nuestras capacidades en sectores estratégicos. No basta con que una tecnología sea precisa en laboratorio; debe ser portable, robusta, integrable, comprensible para el usuario y útil en los entornos reales”.
Además, el impacto del Instituto se ha traducido en renta aportada al PIB y en empleo: según el reciente estudio del IVIE1 sobre el impacto de los Centros Tecnológicos, por cada millón de euros invertido, se estima que se han generado 11 millones de euros de rentas, 26,4 millones de euros en ventas y 181 puestos de trabajo. “Las cifras ponen de relieve la contribución decisiva de los institutos tecnológicos, y del IBV en particular, como infraestructura fundamental en la generación de progreso económico, competitividad empresarial y bienestar social”, ha señalado Sánchez.
“Estos resultados son posibles gracias al respaldo continuado de la Generalitat Valenciana, a través de la financiación de IVACE+i, y a su compromiso con los institutos tecnológicos como aliados estratégicos de las empresas y de los sectores productivos de la Comunitat Valenciana”, ha concluido Javier Sánchez.
Toda la información sobre las actividades y proyectos desarrollados en 2025 se encuentran en el enlace https://www.ibv.org/anuario/Anuario2025/
1 Valor e impacto económico de los centros tecnológicos Fedit 2026.