Cada año se producen en el mundo más de 400 millones de toneladas de plástico, y aproximadamente la mitad está diseñada para utilizarse una sola vez, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Menos del 10 % de estos residuos se recicla, una tendencia que mantiene al alza la contaminación global por plásticos. Tal y como señala la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, “no saldremos de la crisis de la contaminación por plásticos recurriendo únicamente al reciclaje: necesitamos una transformación sistémica para lograr la transición a una economía circular”.
En este contexto nace ReLoop, proyecto que integra en un mismo sistema la dispensación automática de comida preparada y el retorno de envases reutilizables y trazables en circuito cerrado, una solución inexistente hasta ahora en el mercado diseñada para reducir entre un 90 y un 95 % la huella de carbono frente a los envases de un solo uso.
La iniciativa está impulsada por un consorcio formado por AUSOLAN, líder en alimentación para colectividades; AWAYTER, fabricante de soluciones innovadoras de IoT y autoservicio; ITC Packaging, referente en envase; y AIMPLAS, el Instituto Tecnológico del Plástico. Los cuatro socios trabajan conjuntamente para desarrollar un modelo circular integral que permita poner en circulación envases reutilizables, monitorizar su vida útil y gestionar su retorno de forma automatizada.
El proyecto se enmarca, además, en un escenario normativo cada vez más exigente. En España, la Ley 7/2022 grava el uso de envases no reutilizables mediante una tasa de 0,45 euros por kilo de plástico no reciclado puesto en el mercado, lo que acelera la incorporación de soluciones más sostenibles sin perder competitividad.
Según explica Amaia Agirre, directora de Innovación de Ausolan, “la reutilización en circuito cerrado constituye una de las alternativas más eficaces para reducir el uso de plásticos de un solo uso, pero requiere superar importantes retos tecnológicos y logísticos”.
Envases alimentarios reutilizables y trazables
Uno de los principales objetivos de ReLoop es el desarrollo de un envase alimentario reutilizable y trazable, concebido para realizar múltiples ciclos de uso a lo largo de su vida útil. El proyecto trabaja con la meta de que estos envases puedan soportar al menos 40 usos, manteniendo la seguridad para el contacto alimentario, su funcionalidad y una apariencia aceptable para el consumidor.
Para lograrlo, el consorcio investiga nuevos materiales que permitan resistir los procesos de lavado y secado sin comprometer la calidad del envase, y que además puedan reciclarse al final de su vida útil.
“No se trata solo de que el envase dure más, sino de garantizar que siga siendo seguro, funcional y aceptado por el usuario en cada reutilización”, ha destacado Nuria López, investigadora líder en Packaging en AIMPLAS.
Cantina digital 24/7 con retorno automatizado
Otro de los grandes desafíos que aborda ReLoop es la gestión y el seguimiento de los envases reutilizables para garantizar que la reutilización sea efectiva y medible. El proyecto investiga soluciones que permitan conocer en el recorrido de cada envase y controlar su número de usos dentro del circuito.
En paralelo, ReLoop desarrollará una cantina automática que integre, por primera vez, la entrega y devolución automatizada de envases reutilizables. Se trata de un servicio de cafetería 24 horas, totalmente digital, que permitirá reservar comida y pagar sin contacto, incorporando además un sistema de devolución del envase para su posterior limpieza y reutilización. Actualmente no existen soluciones que combinen en un mismo sistema la dispensación de comida preparada y la recuperación de envases para volver a ponerlos en circulación, más allá del reciclaje.
“El objetivo es cerrar el círculo: entregar el alimento, recuperar el envase, higienizarlo y volver a utilizarlo con todas las garantías”, ha explicado Amaia Agirre, directora de Innovación.
Limpieza, secado y seguridad alimentaria
El proyecto también investiga protocolos específicos de lavado y secado adaptados a los envases reutilizables y a los alimentos que contienen. Estos procesos son clave para garantizar la limpieza sin dañar los materiales y evitar riesgos para la seguridad alimentaria, ya que un secado inadecuado puede favorecer el crecimiento microbiano.
Con todo ello, ReLoop trabaja en el diseño de un modelo circular aplicable principalmente a la alimentación en colectividades, abordando de forma conjunta los retos tecnológicos, logísticos y de modelo de negocio necesarios para asegurar su viabilidad técnica y económica.
“La colaboración entre empresas y centros tecnológicos es esencial para que estos nuevos modelos de reutilización puedan llegar al mercado con garantías de éxito”, ha concluido Nuria López desde AIMPLAS.
El proyecto RELOOP cuenta con la financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de la convocatoria de Colaboración Público-Privada de 2024 de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y está cofinanciado por la Unión Europea a través de los Fondos FEDER.